sábado, 27 de agosto de 2011

RENDIDOS ANTE ÉL


Por la Profeta Nerea de Osorto
Del Ministerio Apostolico y Profetico Tsebaoth de Honduras

 

Muchas veces sentimos como que Dios se olvidó de nosotros y que tarda en responder, y cuando usted comienza a ver que alguien testifica de lo que Dios está haciendo en su vida, y comienza a ver cómo otros avanzan pero a usted le parece como que todo se estancó en su vida.



Hay momentos en los cuales la voz de Dios está tronando tan clara sobre nuestras vidas, pero hay otros en los cuales Dios en su soberana voluntad guarda silencio sobre algunas cosas, y nuestra boca está llena de ¿por qué Señor? y algunos momentos desesperados decimos: ¡hasta cuando Señor! porque no podemos entender la forma de cómo Dios hace las cosas.



El Señor trajo a mi mente algo tan poderoso, Apocalipsis 6:9-11, me impacta que dice que se les dieron vestiduras blancas y se les dijo: descansen, y es lo que mas nos cuesta en el Señor, descansar. En mis primeros años en el Señor me decían: dice el señor que descanses, que reposes, yo creía que era que tenia que dormir y descansar, nadie me había explicado que era, hasta que un día el Señor y la palabra en Hebreos 4 me mostró como el pueblo de Israel endureció su corazón y no pudo entrar en ese reposo y en ese descanso de Dios.



Cuando nosotros no estamos descansando, cuando dejamos de poner nuestra mirada en el Señor, entonces, nos fatigamos, nos cansamos, nos desesperamos y nos angustiamos; porque estamos creyendo que las cosas van a acontecer por nuestras propias fuerzas; creemos que si Dios no lo hizo, yo lo voy a hacer.



Es en la adoración  que Dios fortalece nuestras vidas, y eso es lo que Dios está trayendo; reposo, descanso, el que podamos experimentar aun en medio de las pruebas, de las tribulaciones y de las luchas, el reposo; que aunque las aguas estén turbulentas y aunque las olas se levanten y pareciera que las muchas aguas nos van a anegar, que podamos abrir los ojos y decir: Señor tu has dicho que las muchas aguas no me van a anegar, Señor tu me has dicho que aunque arda el fuego esa llama no me va a quemar y si algo se quema solamente será como el testimonio de Sadrac, Mesac y Abed-nego, me quemaran las ataduras, todo lo que no sirve, todo lo que a ti te estorbe, pero lo que es tuyo Señor; mi vida será guardada, porque escrito está que la llama no arderá en mi, que el fuego aunque arda no me quemará, pero nos cuesta descansar, corremos y corremos.



Yo creo que en los momentos mas difíciles que pasamos en la vida no hay cosa mas hermosa cuando en medio del correr, del agitar del corazón, aun siendo cristianos y aun teniendo la palabra en nuestro corazón; de repente, recordamos que tenemos un Padre que nunca nos dejará y que nunca nos abandonará, y cuando en medio del correr y del agitar nos tomamos un tiempo y entonces podemos oír su voz no solo como Dios, sino como un padre diciéndote: no temas.



A veces estamos corriendo y tratamos de esconder lo que llevamos dentro y cubrirlo de espiritualidad, pero cuando estamos delante de El como padre no hay nada que podemos esconder, y yo creo que en los momentos de adoración Dios nos está diciendo: yo te quiero tal como eres y que puedas venir delante de mi como un hijo, como un niño corre al padre, trayendo todo lo que hay en tu corazón. A veces queremos esconder nuestras emociones y vestirlas de espiritualidad, la escritura dice que aun Jesús se entristeció y que aun cuando estaba en Getsemaní su clamor fue tan angustiante que en sus lágrimas había sangre, había tristeza, por eso dice la escritura que El se hizo semejante en todo. No podemos adorar en alto nivel si estamos tratando de esconder lo que llevamos dentro delante de Dios. No podemos levantar nuestras manos y vestirnos de espiritualidad tratando de agradarlo a El y tratando de soltar un perfume sin un corazón que está necesitando ser tocado, si hay un corazón herido, si hay un corazón atribulado. Yo me doy cuenta que a Dios no lo podemos impresionar. Mis mejores momentos con el Señor es cuando soy yo misma, cuando vacío mi alma delante de El.

En tiempos de David, Dios envió un juicio y en medio de ese tiempo Dios habla a David y éste obedece y levanta un altar de adoración. Me bendice tanto ver cómo la adoración detiene la muerte y como la adoración en momentos de crisis, dolor, de lucha; siempre atraerá el fuego de Dios, y fue un altar de adoración que David levantó que provocó que la mano de Dios se detuviera. El corazón de Dios fue tocado, porque no era el simple sacrificio de animales, era un corazón que estaba arrepentido por su pecado. David siempre pudo entender que lo que Dios hace es lo mejor. David tuvo una revelación del corazón de Dios porque conocía la misericordia de Dios, pero también conocía la otra cara del Dios que es justo.



David sabía venir delante de Dios cuando se  equivocaba; y esa es la parte que mas nos cuesta, por eso este hombre es conocido como el hombre que tenía el corazón conforme el corazón de Dios. Vemos tres momentos en David, en los cuales lo vemos pecar increíblemente, adultera, mata, levanta un censo que Dios nunca lo llevó a levantar, pero cuando David ve el juicio de Dios, también ve la mano misericordiosa de Dios.



Adoración es más que una canción, es más que levantar las manos. La adoración tiene que ver con el corazón, y no podemos levantar olor fragante delante de Dios con un corazón que no está siendo transparente, con un corazón que tiene dolor pero que no quiere soltar ese dolor delante de Dios. Un corazón que está quizás sintiendo ira reprimida porque tiene sentimientos de dolor dentro, acusación, pero Dios está diciendo: acérquense, traigan su corazón delante de mí.  David fue un hombre pecador, pero en cada momento que El pecó pudo ver la misericordia de Dios.



Si no soltamos lo que llevamos reprimido adentro es imposible que el rio de Dios pueda fluir en nuestras vidas. El quiere sanar y liberar nuestro corazón, y volver a llenarnos otra vez. Dios demanda de nosotros transparencia. Quizás muchos estén frustrados por tiempos de espera, porque has estado esperando por algo que es de años, y te sientes cansado y frustrado. Yo siempre digo algo: una de las cosas que mas nos cuesta es esperar en Dios, pero ¡qué hermoso es cuando volvemos una vez más a alzar los ojos y ponerlos en El! eso es lo que hace la diferencia.



 Salmo 13:1-6, inicia diciendo ¿HASTA cuándo, Jehová? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí? Cuantas veces hemos dicho, ¿hasta cuándo Señor me responderás? ¿Hasta cuando yo miraré mi milagro? Pero yo quiero que podamos tomar las palabras de David: Mientras espero, en tu misericordia yo confiaré, mi corazón se alegrará porque se que vendrá salvación de tu parte y mientras yo espero, cantaré a Jehová porque El siempre me ha hecho bien y El hará algo bueno para mi.



Muchos tienen su corazón dolido a causa del pecado que no han podido confesar como lo hizo David. Muchos esconden algo malo que hicieron y eso no les da paz. Dios envía su palabra y nos invita a rendirnos con confianza ante El como Padre y ahí seguros poder descansar.


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